miércoles, 1 de agosto de 2012

Imploexplosión.


Es en aquel momento, en el que la ira, los nervios y la rabia dominan tu cuerpo, donde el sin sentido nubla cada rayo de coherencia, donde la cólera simpatiza con la fuerza, y la fuerza se aúna con un sin fin de berridos. Berridos que acaban en ríos de lágrimas, en un estado nervioso a la par de vacío, vacio de toda rabia acumulada, en un estado de paz, paz a precio de una corta pero intensa guerra contigo mismo. Una guerra que nace de una sociedad vecina, pero que es luchada a espada en el interior de uno mismo. Al acabar, en ese instante de paz, es el momento en que pensando en la locura de todos, la cual te ha hecho acabar en tal entuerto, te hace pensar si realmente el loco eres tú mismo o en contra, si al mejor opción es tratarte de loco, para que la solución más rápida a tus guerras sea la ignorancia, sin darle la mayor importancia, porque finalmente, el “loco” eres tú.